martes, 17 de septiembre de 2013

JOUMANA HADDAD (Líbano)


Joumana Haddad, es una poeta y periodista libanesa de 42 años, refleja en sus escritos los temas que implican vivir en el mundo árabe, especialmente el sometimiento de la mujer; en una entrevista habla del mundo, de su mundo: 

"El mundo árabe es un mundo que vive una gran esquizofrenia desde hace dos siglos. Es un mundo donde no puedes decir lo que piensas, no puedes vivir lo que dices y tampoco puedes vivir en público lo que vives en secreto. Esta duplicidad absurda te transforma en una criatura esquizofrénica, poco auténtica. Una de las razones de esta dualidad son esos tabúes absurdos que estamos viviendo en el mundo árabe, impuestos por la religión o por los regímenes dictatoriales."


Aquí les presentamos algunos de sus poemas:

Árbol azul

Cuando tus ojos se encuentran con mi soledad
El silencio se convierte en frutas
Y el sueño en temporal
Se entreabren puertas prohibidas
Y el agua aprende a sufrir.

Cuando mi soledad se encuentra con tus ojos
El deseo sube y se derrama
A veces marea insolente
Ola que corre sin fin
O savia cayendo gota a gota
Savia más ardiente que un tormento
Comienzo que nunca se cumple.

Cuando tus ojos y mi soledad se encuentran
Me entrego desnuda como la lluvia
Generosa como un seno soñado
Tierna como la viña que madura el sol
Múltiple me entrego
Hasta que nazca el árbol de tu amor
Tan alto y rebelde
Tan rebelde y tan mío
Flecha que vuelve al arco
Palmera azul clavada en mis nubes
Cielo creciente que nada detendré.

(Traducido por Joumana Haddad)

Tu país, esa noche ardiente

1

¿Quién eres extranjera?
Tus máscaras borrando los rasgos de tormentos
son tu ventana ciega.
Con la avidez del relámpago robas el sueño
y de la lujuria de tus sueños te estremeces
Entregada al infierno de la carne,
tu fisura se abre sobre el vaso.
Cómo puede reposar tu soledad al fondo del corazón
a pesar de los días que hormiguean de nombres,
cómo puede revestir tu tristeza los párpados
y tu tarde profunda arrancar la mirada de la sima?

2

¿Quién eres tú, extraño recuerdo a la caricia,
raíces extrañas a la huida,
relajamiento oscuro como la densidad de la nube,
recogimiento semejante a sí mismo?

Tu carne vida se sacia en su deseo
desierto extasiado en su arena sedienta.
Estrecha es tu tierra estrecha,
pero más vasta que el torso del amante.
Y una gota de tu desnudez basta
para que llueva la luna.

3

No te engendré un árbol,
ninguna estación te maduré.
Tus puertas están cerradas
pero tú eres tierna como un placer que se abre.
Tu cabeza
en lo profundo
en lo profundo
se impregna de imágenes.

4

Tu cielo, que permanece alto,
endulza el aburrimiento,
lo rocía de un gusto vencido,
tal el horizonte que sabe.

Di cómo tu imaginario guarda la esencia,
cómo al alba se cicatrizan tus deseos
y encienden tu sed de desnudo.
¡Cómo puede tener para cada salida del sol
su cuchillo, extranjera,
cómo te atreves!
  
5

Te pierdes en tu noche
y en los lugares de paso,
en cuanto a tu sombra ella busca tus manos múltiples
y oscila contigo bajo el arco de la voluptuosidad.
Extranjera tú eres
y tu lo sabes,
tú te rompes sobre tu reflejo,
después esperas la conclusión del viaje.

6

Tu país es esta noche ardiente
y no hay soles para apagarla.
Tus brazos ebrios bailan al borde de la presencia
cada vez que una mano se dispone a partir.

Tu país no tiene nombre,
ni fin tampoco.
Tu alma, cada vez que se acerca el instante de llegada
lo aleja.

7

Tú llevas tu soledad que corre en las llanuras
en busca de pájaros para el bosque
Tu soledad ligera
tal un seno que no ha atravesado el umbral de lo imaginario.

¿Dónde apoyas tu estrella cuando las tinieblas te tocan,
dónde brillas, astro peregrino?

8

Tu palidez te guarda, extranjera en desorden
y en la sombra tus rostros deshechos te esperan,
tu humor alfombra el sendero secreto
y en la noche tu alma
llora la realización de su delirio.
Las tristezas no son tu manantial.
Tampoco son el estuario,
sino el viaje que hace el oro del alma.
  
9

¿Extranjera, alma mía, quién eres?
Se te toma por la rebelde,
y no eres más que lubricidad que se traspasa.
Lo que se toma por rechazo
no es más que el vértigo del extravío.
Y el exceso de las máscaras borra tu rostro.

 (Traducido por José Luis Reina Palazon)


Cuando me hice fruta

Hombre y mujer fui concebida bajo la sombra de la luna,
Pero Adán fue sacrificado en mi nacimiento,
Inmolado a los mercenarios de la noche.
Y para colmar el vacío de mi otra esencia
Madre me bañó en aguas del misterio,
Me instaló en la orilla de cada montaña,
Moldeó la luz y la penumbra
Para hacer de mí mujer-centro y mujer-lanza,
Traspasada y gloriosa,
Ángel de los placeres innominados.

Extranjera crecí y ninguno cosechó mi trigo.
Diseñé mi vida en una hoja blanca,
Manzana a la que ningún árbol dio a luz.
Y la horadé y salí,
En parte vestida de rojo y en parte de blanco.
No solo estuve en el tiempo o fuera de él
Porque maduré en los dos bosques
Y recordé antes de nacer
Que soy un tumulto de cuerpos,
Que dormí largo tiempo,
Que viví largo tiempo,
Y cuando me hice fruta
Supe
Lo
Que
Me
Esperaba.

Pedí a los magos que cuidaran de mí,
Y entonces me llevaron consigo.
Dulce era mi risa
Azul mi desnudez
Tímido mi pecado.
Volaba sobre la pluma de un ave
Y me hacia almohada a la hora del delirio.
Cubrieron mi cuerpo de amuletos,
Y untaron mi corazón con la miel de la demencia.
Protegieron mis tesoros
Y los ladrones de mis tesoros,
Me obsequiaron historias y silencios,
Desataron mis raíces.

Y desde aquel día me voy
Me hago nube de cada noche
Y viajo.
Soy la única en decirme adiós
La única en acogerme.
El deseo es mi camino y la tormenta mi compás.
En el amor no echo anclas.
Gemela de las mareas,
De la ola y de la arena
Del candor y de los vicios de la luna,
Del amor
Y de la muerte del amor.
Durante el día mi risa es de los otros
Y la cena solo a mí me pertenece. .
Quien sabe mi ritmo me conoce
Me sigue
No me alcanza.

(Traducido por Joumana Haddad)


Dueto

-Tus ojos han tejido una luz extraña en mi mirada.
-Es que has despertado el bosque y los marinos del bosque.
-Hace azul, ¿Dónde estoy?
-En mis brazos. Allí donde tu río se incendia.
-¿Y esta luna sobre mi cuello?
-Es mi noche que quiere sellar tu piel.
-¿Comienzo?
-Comienzos.
-¿Y por qué te abres los párpados cerrados?
-Para mejor ver tu prisa salpicar mi espera. Para oír a nuestros labios despegar.
-Tú y yo, vuelo de gritos.
-Tú y yo, alas migratorias del poema.
-Seré para ti el pájaro y el cazador.
-No me vencerás: yo me ofreceré a tu fusil.
-Lo plantaré en tu corazón hasta la conquista.
-No es más que perdiendo que se merece el viaje.
-¿Cómo llegar? Tú tienes el cuerpo numeroso de la ilusión.
-¿Por qué llegar? Sé la mano duradera de los fantasmas.
-Tus caderas, pórticos del purgatorio de los perezosos.
- Mis caderas, barrotes de la prisión que libera.
-Mujer tengo sed, viértete.
-Que tus nombres te abreven: ellos perlan sobre mis labios.
-Dejaré a los pecadores llegar hasta ti.
-Pero el violín queda cerrado. ¿Sabrás desbotonarlo?
-Aprenderé. Lo sacudiré como a un árbol hasta hacer fluir todas sus músicas sobre mi lengua. Lo trabajaré como un artesano su oro, como el depravado su condena.
Lo aprenderé.
-¿Y me harás tuya, bandido?
-Sin cesar y nunca.
-Amo el estremecimiento que arrancarás de mi garganta.
-Entonces ven. El vino retrocede sin ti.

(Traducido por José Luís Rein)

Tengo un cuerpo

Yo tengo un cuerpo que aguarda en el lecho del mar.
Como un volcán es mi cuerpo,
el agua entibia su cráter
para que no llegue el placer antes de que el amor llegue.
Tengo un cuerpo ignoto.
Puede ser un   grano de arena
o un pez rojo
o la perla en su concha.
Hallaré su sabor
con dos labios que abrasan
y una lengua que absorbe,
y ese sonido de lava
semejante a penetrar en el Edén.

En el fondo del mar,
dentro de burbujas de deseo,
un cuerpo tengo para ti, mi amado,
y una mañana tengo y una eternidad contigo:
Un mañana en que vendrás a mí,
La eternidad en que destrozarás la coraza,

con toda la lentitud que deseo
y tú eres capaz.


(Trad.: Juan Ramón Mansilla, de la versión inglesa de Issa Boullata)