miércoles, 27 de octubre de 2010

Presentación Revista K-OsMot's (2° Número)

Presentación

Tal vez esta escritura no pasará de aquí, acaso se lea y se pregunte por ésta; pero no queda nada más que aquello indefinible, indefendible y la página nuevamente en blanco (no sería nada nuevo, ni siquiera deberíamos contarlo), aquello inmemorial que ni se quedó ni mucho menos partió. Evidentemente la inoportunidad no cesa –quisiera uno parar esto–, el tartamudeo sigue aquí, donde todos hablan tan claro. Ciertamente el murmullo que se escucha alrededor de nuestras palabras no es menos ruidoso ni molesto como para prestar demasiada atención a éste, desearía uno que el errar no fuera tan grave, tan terrible; sin embargo aquí se está y, tal vez, falta mucho para que cese este parloteo ininterrumpido (¿qué irrupción habría si el estrépito es tan nuestro?), que parece no tener fin.
Tal vez sea excesivo repetir el mismo estruendo y pedir disculpas por éste, divagar torpemente cerca del muro, de la orilla, del espejo; tal vez sea demasiado excesivo pedir, de lejos, pero esta es la inoportunidad que parece volver incesantemente cuando sentir la vida no deja tiempo para mucho.
Tal vez la palabra prestada, más ausente que la nuestra, no deja de señalar la inoportunidad que se abre entre nosotros: igualmente prestados como cualquier otra cosa.

Tal vez si el gesto permanece (“presente” verdaderamente indecible, allí donde todo tiende a desaparecer), si lo mantuviéramos solo un momento, sería tan grato como no esperar una sonrisa diferente frente al espejo.